Encuentro con mi cuñado de 18 años

Hola chicos, me llamo Esteban, tengo 39 años y hace dos me casé con mi mujer, Ana. Antes de casarme yo tuve muchos escarceos amorosos homosexuales, aunque por circunstancias de la vida contraje matrimonio con una chica puesto que realmente la quería y llevábamos muchos años juntos, aunque en la cama tenía muy claro que me gustaban los hombres.

Hoy sentía la necesidad de contaros lo que me viví el Domingo porque es condiferencia lo mejor que me ha pasado nunca y sin lugar a dudas es la experiencia que todo gay desearía vivir alguna vez en su vida.

El caso es que mi mujer y yo nos fuimos con mis suegros a una función de teatro y su hermano pequeño de 18 años quiso acompañarnos. La verdad es que lo pasamos muy bien y aunque yo no conocía muy bien a ese chico, congeniamos perfectamente y era un joven muy maduro pese a su edad. El caso es que llegó un momento en el que parecía que estábamos solos y se nos pasó la noche super rápido. Después, mis suegros se fueron y mi mujer me dijo que podríamos invitar a su hermano a dormir, ya que había visto mucho “feeling” entre nosotros y realmente a ella le gustaba que nos lleváramos bien. Por supuesto yo acepté y él también.

Cuando llegamos a casa nos tomamos dos o tres copas y de repente la actitud de aquel joven cambió radicalmente, con el alcohol se había soltado más de la cuenta y cuando mi mujer se iba al baño o a preparar otra copa, él se arrimaba mucho a mi y me miraba con una cara gay que conozco perfectamente: la de una maricona salida que te come la polla con la mirada.

Por momentos me daba la sensación de que quería algo conmigo y parecía que estuviera viviendo el típico flirteo de un video gay en el que sabes que acabarás cien por cien seguro cabalgando el rabo de ese chico. No os imagináis lo excitado que estaba y las ganas que tenía de que mi mujer se fuera a dormir. Y gracias a Dios se fue…

Al minuto el muy vicioso se había quitado los pantalones, solo llevaba puestos unos shorts y se notaba perfectamente que el líquido pre-seminal le salía a borbotones por la punta del pene, algo que a mi siempre me ha vuelto loco porque, como seguro que a vosotros, me encanta lamerlo y jugar con mi lengua.

No me lo pensé, le quité los boxes y empecé a comerle su gran falo mientras él se limitaba a sonreir y a agarrarme la cabeza con fuerza para que me la tragara toda, lo raro es que mi mujer no escuchara el escándalo, pero llegados a ese punto ya no me importaba nada más que echarle a ese jovencito un buen polvo por el culo.

Era mi turno, lo puse a 4 patas sin que él opusiera resistencia y empecé a follármelo con una dureza extrema con la intención de acabar pronto porque de un momento a otro Ana se despertaría y aunque en el fondo estaba deseando que me pillara y acabar con aquella farse, ella no se lo merecía.

No tardé más de dos minutos hasta que exploté y me corrí dentro de él y estoy convencido de que nunca me ha salido tanto semen, era una situación alucinante y creo que mi cuñado tuvo exactamente la misma sensación que yo. Acto seguido ninguno de los dos dijimos nada, él se fue a su cuarto y yo a dormir con mi mujer, menos mal que no me pidió tener sexo porque hubiera sido materialmente imposible eyacular otra vez.

Desde entonces el hermano de mi mujer ha pasado a ser oficialmente mi novio y quedamos con asiduidad, eso de que sea de la familia me viene muy bien para no tener que dar explicaciones a nadie ;D…

Ligando con un hombre mientras mi mujer duerme

Hoy quería contaros mi última experiencia homosexual y probablemente de las más morbosas que he tenido. El otro día y como de costumbre, en cuanto mi mujer se acostó sobre las 11 de la noche conecté el ordenador y entré a un chat de contactos gays para ver si encontraba a un tío bueno con el que masturbarme. No tardé en conocer a un jovencito de 26 años al que casi le doblaba la edad y que parecía muy majo. Me pasó un par de fotos y yo le envié unas mías y aunque esté mal decirlo por mi parte, estoy muy bien físicamente para la edad que tengo porque hago mucho deporte y me gusta cuidarme.

Parecía bastante interesado en mi y me sorprendió que quisiera quedar conmigo al día siguiente en su despacho, según me contó era un joven empresario de éxito y las cosas le habían ido muy bien. El caso es que acepté porque yo casualmente libraba y fui a la dirección que me había dado la noche anterior.

Era un edificio de oficinas y le pregunté al conserje: “por favor, el señor xxxxxx” (no voy a dar datos), y muy amablemente aquel hombre me acompañó a la oficina número 42 que estaba en el cuarto piso, os aseguro que nunca olvidaré ese número. Me armé de valor y llamé a la puerta. Adelante me dijo el joven, y en cuanto pasé nuestras miradas se fusionaron en una sola y prácticamente ni hablamos, nos dimos la mano y estuvimos así como 30 segundos observándonos.

De repente, fue hasta la puerta y la cerró con llave y acto seguido me dijo: ponte de rodillas… Reconozco que aquel chico me tenía desconcertado porque parecía tener una gran seguridad y yo parecía su hijo, pero obedecí y le pregunté que qué más tenía que hacer. Fue entonces cuando me dijo que aquel día yo sería su secretario y que actuaría como tal, por lo tanto le comería la polla de rodillas mientras él estaba sentado en su mesa leyendo el periódico.

Ni estaba preparado para aquello ni jamás me había considerado sumiso en mis relaciones homosexuales, pero se la chupé, me metí en la boca su gran polla sin importarme nada más que eyaculara cuanto antes y tragarme todo el semen que saliera de ella. De vez en cuando me sacaba la verga de la boca y le chupaba los huevos mientras le hacía una paja y así estuve por lo menos 15 minutos, hasta que sin avisar, explotó dentro de mi tan fuerte que me salía la corrida hasta por la nariz.

Después me dijo: te has portado muy bien, espero verte por aquí otro día. Me dijo que usara su baño para limpiarme la leche y que lo sentía pero tenía una reunión de 5 minutos…

Me sentí un poco mal porque me habían usado como a una puta y encima sin cobrar, fue el instrumento sexual de aquel desconocido y lo más extraño de todo es que me sentía bien, de hecho estaba deseando que aquel tío me volviera a llamar para hacerle otra mamada igual pero mientras yo me masturbaba o introducía algo dentro de mi ano.

A las dos semanas me llamó y volví a quedar con él, esa historia la contaré en mi siguiente entrega pero os aseguro que fue así como unas diez veces más intensa y más sucia, con eso os lo digo todo….

El día que descubrí el doble acoplamiento del pene

Hace unos cuantos años, incluso antes de la época de las mini-cámaras, era mucho más morboso tener un encuentro sexual con un desconocido en los baños de los hombres de cualquier centro comercial y conocías a un montón de chicos con los que tenías unas experiencias sexuales inolvidables con las que aprenderías muchas cosas que hasta el momento desconocías. Los baños siempre fueron un lugar idóneo para conocer a chicos calientes y allí desfilábamos unos cuantos después de echar un polvo rápido pero de lo más excitante.

Pues un día volviendo a casa por la noche, mientras estaba sentado en la una parada del autobús, otro chico (mayor que yo) subió junto a mí y finalmente terminamos metiéndonos mano en los asientos de atrás ya que prácticamente estábamos solos. Los dos estábamos disfrutando de una gran paja mutua y mientras yo se la sacudía a él, él hacía lo propio con mi polla. Nuestras pollas eran casi del mismo tamaño, pero su prepucio lo tenía más gordo que el mío y a medida que se excitaba se le hinchaba más.

Entonces hizo algo que yo no sabía ni que existía en aquella época: Me agarró el pene y puso su prepucio frente a mi glande puesto que yo no tenía prepucio de tal forma que lo hizo desaparecer dentro del suyo, después y con los dos rabo fusionados en uno solo, continuó masturbando con su mano nuestras dos pollas.

Aquel hombre me dijo que estaba a punto de eyacular y yo le dije que también, entonces empezamos a gemir y ambos nos corrimos exactamente a la misma vez, disparando nuestra leche dentro de nuestros prepucios. La leche empezó a rezumar y él siguió jugando con su polla mientras acariciaba la mía completamente llena de semen caliente. Pues después de pegarme la mejor corrida que me había pegado hasta el momento me dijo que a aquello se le llamaba “doble acoplamiento” y que era algo muy practicado entre los homosexuales cuando se masturban.

Desde aquel momento he disfrutado haciendo este “acoplamiento” durante muchos años siempre que ha sido posible y mi polla podía entrar dentro de la de otro tío.

Espero que mi experiencia os sirva para que la pongáis en práctica ya sea con vuestra pareja o con cualquiera de los hombres que se cruzan por vuestra a diario, os aseguro que os va a enganchar extremadamente…

Presentación de suspiros en la ciudad

Recuperando el formato de la fotonovela, “suspiros en la ciudad” nace como un modo diferente de informar acerca de la prevención en cuanto a infecciones de transmisión sexual se refiere, educando y entreteniendo simultáneamente. En varios capítulos, se contarán los distintos avatares de una serie de personajes de toda índole, edad y condición, relaciones eso sí, con el ámbito homosexual. Tramas cargadas de emoción, intriga, relaciones personales, amor, engaños, experiencias vitales y a la práctica del sexo seguro envolverán a los personajes de varias historias entrecruzadas entre sí que muestran como resultado el reflejo de la vida cotidiana, el derrumbe de ciertos tópicos arraigados al colectivo homosexual y la información necesaria para disfrutar de las relaciones de forma segura.